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Submarinista con embarcación fondeada.

Puedo o no puedo dejar la embarcación fondeada sin nadie en ella.

Hace unos meses llegaron a mis oídos noticias de que el servicio marítimo de la Guardia Civil había propuesto para sanción a una decena pescadores submarinos que practicaban su deporte mientras mantenían la embarcación fondeada a cierta distancia y sin nadie a bordo.

Tras poder ver alguna de esas “denuncias”, se desprende que, como fundamentación de las mismas, se aplica el reglamento internacional para prevenir abordajes en la mar. También me resulta curioso como el epicentro que dio origen a las mismas se encontraba en la comunidad autónoma del País Vasco.

Pues bien, entrando en el fondo del asunto, en primer lugar debemos buscar la base jurídica en nuestro ordenamiento al respecto.

La ley 14/2014, de 24 de julio, de Navegación Marítima, en su artículo 21 referente a la Detención y fondeo, dice:

“El derecho a navegar no incluirá el de detenerse o fondear fuera de las zonas de servicio de los puertos, salvo caso de fuerza mayor, autorización expresa de la Administración Marítima o cuando se trate de buques y embarcaciones dedicadas exclusivamente al recreo que se detengan con tal finalidad en calas o lugares de baño, siempre que no estén balizados y no pongan en peligro la seguridad de la vida humana en la mar o de la navegación”.

De lo anterior se desprende que una embarcación de recreo, es decir, de la lista séptima, las que usamos los pescadores submarinos, pueden fondear en calas o lugares de baño con la finalidad recreativa.

Por otra parte, el Reglamento Internacional Para Prevenir los Abordajes, presuntamente el que servía de base para interponer estas denuncias, es un Convenio firmado en el año 1972 y en ninguno de sus preceptos prohíbe fondear la embarcación (siempre que se haga en lugares donde no esté expresamente prohibido), y poder disfrutar de un baño o de la práctica de cualquier deporte sin necesidad de que al menos una persona se quede en la embarcación.

El artículo 5 del meritado Reglamento (Vigilancia) dice que “Todos los buques mantendrán en todo momento una eficaz vigilancia visual y auditiva, utilizando asimismo todos los medios disponibles que sean apropiados a las circunstancias y condiciones del momento, para evaluar plenamente la situación y el riesgo de abordaje”.

Lo anterior en nada desvirtúa la posibilidad de fondear en ensenadas, calas y darse un baño o bucear tal como indica la Ley de Navegación Marítima de 2014.

No podemos fondear en un canal de entrada y salida de embarcaciones o en una zona especialmente balizada o prohibida, tampoco en las zonas de baño, pero fuera de estos lugares de tránsito o especial protección, nuestro ordenamiento jurídico actual permite fondear la embarcación (con la debida señalización-bandera Alfa) y bucear o hacer pescasub sin necesidad de que alguien permanezca en la embarcación.

Ninguna de las denuncias que se interpongan en este sentido pueden prosperar, por no infringir ningún precepto legal y no sólo eso, sino porque la propia Ley Ordinaria de Navegación Marítima expresa específicamente la posibilidad de fondear nuestras lanchas y disfrutar de nuestro deporte (bandera alfa y boya reglamentaria con el pescasub).

Antes de finalizar citaré una sentencia relativamente reciente de la Audiencia Provincial de Pontevedra, donde en su fundamentación jurídica manifestaban “que no se le puede exigir a un pescador submarino que durante una hora esté pendiente de la embarcación, máxime cuando la tiene fondeada en una zona de fondeo habitual entre las embarcaciones de pesca recreativa y pequeños barcos de recreo”.

Es decir, no podemos permitir que una interpretación literal de una norma concreta o una interpretación subjetiva de la misma nos impida practicar nuestro deporte de la manera que lo venimos haciendo hasta ahora.

Es importante saber si las zonas en las que fondeamos nuestras embarcaciones para la práctica de los deportes subacuáticos no han sido establecidas expresamente como zona prohibida al fondeo para los buques nacionales, mediante la solicitud de un Oficio a la Capitanía Marítima competente territorialmente. Para el caso de que se produzcan abordajes entre embarcaciones, entrarían en juego, sin duda, las reglas establecidas en el RIPA, a lo que añadiríamos las condiciones de visibilidad existentes, etc., que sí que obligarían a extremar la precaución sobre la vigilancia de nuestra embarcación.

En definitiva, podéis fondear las embarcaciones en lugares habituales de fondeo, y fuera de las zonas prohibidas, para practicar el buceo o la pesca submarina, el resto de requisitos ya los sabéis (boya se señalización, bandera Alfa para embarcación, longitud de la línea de fondeo reglamentaria, no entrar en zonas de baño ni portuaria, etc.), siempre que las condiciones de visibilidad y meteorológicas y de estado de la mar sean favorables.

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Publicado por Cristian del Castillo González. https://cristiandelcastillo.blogspot.com/2022/07/uso-de-las-rampas-de-acceso-al-mar.html

Rampa de botadura embarcaciones.

Ya hace décadas que los usuarios de las rampas de acceso al mar, cada vez que quieren echar sus embarcaciones al agua, se encuentran con más impedimentos. Una valla metálica que impide el acceso, un pivote o lo que es peor, que la rampa pública y única de la localidad ha pasado a ser gestionada por una entidad privada.

El artículo 28 de la ley de costas se refiere a la servidumbre de acceso PÚBLICO y GRATUITO al mar, entendiéndola como un derecho que posee todo ciudadano por el mero hecho de serlo.

Una sentencia reciente del Tribunal Supremo (STS de 27 de febrero de 2015) establece que la Ley 2/2013 de 29 mayo, no ha modificado el artículo 28 de la Ley 22/1988, de 28 julio, por lo que “dicho artículo parte de la presencia de una servidumbre de acceso, es decir, de paso (…) que los planes y normas de ordenación territorial y urbanística del litoral se establecerán con la precisión de suficientes accesos al mar…”

No se trata de una servidumbre como la contempla el Código civil, como derecho real en cosa ajena, sino que es una limitación a la propiedad, entendida ésta como función social delimitadora del contenido, que no precisa título alguno, ni una previa expropiación, sino meramente una declaración de su existencia ‘para asegurar el uso público marítimo-terrestre’. Como dice el artículo 28.2 de la citada ley de costas, su existencia, debe contener ‘previsión de suficientes accesos al mar’.

Por su parte, nuestro Tribunal Constitucional menciona que “la llamada servidumbre de acceso al mar que establece el art. 28 es medida indispensable para la efectividad de la defensa del uso general del dominio público marítimo-terrestre, por lo que la imposición a los planes y normas de ordenación territorial y urbanística de unos mínimos destinados a garantizar suficientes accesos al mar y aparcamientos no puede estimarse vulneradora de las competencias autonómicas, que encuentran aquí un límite constitucionalmente legítimo al estar amparado en la condición demanial de los bienes a los que sirve esa limitación y en la titularidad estatal de los mismos”.

Esta servidumbre de acceso PÚBLICO y GRATUITO al mar, se establece en beneficio de toda la colectividad, es más, si fuere necesario utilizar terrenos privados para permitir este acceso, lo sería en interés de la comunidad y no de un particular en concreto. Esto constituiría ni más ni menos, como indica el constitucional, una función social.

La propia Ley de Costas, en el aparatado 4 del meritado artículo 28, prohíbe cualquier obra o instalación que interrumpa el acceso libre al mar. De hecho, la propia Ley de Costas y su Reglamento considera como infracción grave, la interrupción de los accesos públicos al mar y de las servidumbres de tránsito.

Aclarado esto, ¿Qué ocurre con las concesiones? Pues que La existencia de las mismas no impide que la Administración garantice el acceso al dominio público marítimo-terrestre en las condiciones impuestas por la Ley, es decir, en forma libre, pública y gratuita.

De nuevo el Tribunal Supremo se manifiesta, y en su sentencia de 13 de diciembre de 2012 establece “que se ha producido con demasiada frecuencia la desnaturalización de porciones del dominio público litoral, no sólo porque se ha reconocido la propiedad particular, sino también por la privatización de hecho que ha supuesto el otorgamiento de determinadas concesiones y la carencia de accesos públicos, con el resultado de que ciertas extensiones de la ribera del mar han quedado injustificadamente sustraídas al disfrute de la colectividad”.

El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria die que “estos accesos al mar, no es que hayan sido modulados o determinados a tenor de las características del lugar sino que pura y simplemente han sido clausurados mediante la colocación de la valla metálica”.

Con la LEY y la JURISPRUDENCIA claras, es fácil llegar a una conclusión. Todas aquellas rampas que están cerradas permanentemente, o las que lo están temporalmente, y más aún, aquellas que obligan al pago de un dinero por su uso, son manifiestamente ilegales.

Si nos encontramos con que en una localidad solamente hay una rampa de acceso al mar y que esta está gestionada, por ejemplo, por un club náutico, que tiene un horario para su uso y que fuera de ese horario el acceso estaría cerrado, es claramente una infracción de los principios jurídicos básicos. La rampa de acceso al mar une el vial público a la ribera del mar, si a las 5 de la mañana quieres hacerte a la mar porque te llevará un tiempo de navegación hasta tu zona de pesca y estas habilitado para la navegación nocturna, vas a tener que esperar a las 9 o a las 10 que venga el conserje del club náutico o de la entidad que sea para eliminar el obstáculo que te impide acceder al mar. Y no protestes porque te estará haciendo un favor.

Estas prácticas no son correctas, pero pocos medios tenemos para hacer valer nuestros derechos, más allá de acudir a los tribunales demandado que se permita el acceso LIBRE, PÚBLICO y GRATUITO al mar, tal como se desprende del ordenamiento jurídico, de la costumbre y de los principios generales del Derecho. Pero la vía judicial no está carente de incertidumbre, quizás sería más apropiado convertirlo en una demanda social, un petitum por parte de todos que haga ver a la administración el gran error que está cometiendo impidiéndonos el acceso al mar, bien directa o indirectamente al permitir que las concesionarias realicen estas prácticas abusivas de derechos.

Antes de terminar, quiero haceros un pequeño apunte sobre las solicitudes o los avisos que debemos realizar si utilizamos rampas gestionadas directamente por la administración, estatal o autonómica.

Recientemente, en Cantabria, una sentencia aclaró que “la botadura sin el permiso correspondiente es una infracción contra la ordenación del tráfico marítimo y se considera grave con multa de hasta 120.000 euros”.

A falta de legislación autonómica específica, estamos a lo establecido en la Ley de Puertos del Estado y su normativa satélite. Esto sólo ocurre dentro de los puertos del Estado, el resto es competencia de la ley de costas o de lo que legisle cada Comunidad Autónoma. En el caso de Asturias, hace tiempo que un anteproyecto de Ley pretende regular la actividad y gestión de los puertos deportivos asturianos.

En la práctica, si un policía portuario viene a indicarnos que estamos usando la rampa sin permiso, con que alegue cuestiones relativas a seguridad es motivo suficiente para que el agente tenga amparo legal. Mi recomendación, en puertos del Estado o en CCAA que así lo establezca, pedir un correo electrónico y el día antes les enviáis un mensaje indicando que a tal hora usareis la rampa de puerto situada en tal sitio. ¿Qué tenéis a favor?, el poder exigirle a la administración que tenga la rampa en condiciones adecuadas de uso y reclamarle si no es así, o para el caso de tener un percance con su utilización poder solicitar la indemnización oportuna (ejemplo: el vehículo que se va al agua por exceso de verdín en la rampa).

Ojo: debido a la atribución de competencias, es preciso estar a lo que cada territorio legisle.

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INVITACIÓN A LA JORNADA TÉCNICA DEL PROYECTO DIVERSIMAR

Programa de Ciencia Ciudadana #BosquesMarinos2030
Miércoles, 21 de abril de 2021 (17h)
Jornada online previa inscripción en el siguiente formulario:
https://forms.gle/er35qQdY5QUuFtuW8

¿Quieres participar en la conservación de los bosques de algas laminariales?


Las algas  laminariales forman parte de unos ecosistemas de gran valor ecológico que cada vez son menos abundantes en el noroeste de la península. El Instituto Español de Oceanografía (IEO) está desarrollando un estudio científico para localizar e inventariar estos bosques (quelpos) en Galicia y el mar Cantábrico.

¿Aceptas el reto de colaborar con los científicos?
Buscamos colaboradores para localizar los mejores bosques de laminarias de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. Nos gustaría contar con la colaboración y experiencia de los clubes de buceo y de pesca submarina, ya que entendemos que sois los que mejor conocen los fondos del infralitoral y estáis constantemente buscando otras zonas interesantes en las que desarrollar vuestras inmersiones. Por ello, lanzamos el programa «BosquesMarinos2030«, un estudio de Ciencia Ciudadana en el que queremos que los buceadores seáis nuestros ojos y nos ayudéis a encontrar los parches de bosques o ejemplares aislados de las distintas especies de quelpos.

Os esperamos en la jornada técnica informativa online el próximo miércoles 21 de abril donde hablaremos de los Proyectos ESMARES y DIVERSIMAR y os explicaremos cómo podéis colaborar en el programa.
Inscríbete gratuitamente en esta dirección https://forms.gle/er35qQdY5QUuFtuW8 y recibirás el enlace por email para participar desde cualquier dispositivo electrónico.

Muchas gracias!

Un saludo,
El Equipo DIVERSIMAR


Web www.diversimar.es  Síguenos en Twitter @diversimar | Facebook @diversimar | Instagram @diversimar.ieo

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RESERVAS MARINAS.

Mar
2021
04

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Muchas de las reservas marinas, no tienen interés pesquero. De serlo, se impediría todo tipo de pesca, no solo la pesca recreativa.

Los recursos marinos son un bien público, no un recurso privado. Por tanto, el derecho de explotar esos recursos debe asignarse con arreglo a criterios que garanticen que la pesca contribuya lo máximo posible al interés público. Privatizar el acceso a los recurso pesqueros es contrario a su fundamentación como bien público.
Debe ser la sociedad en su conjunto quién se beneficie de la pesca, ajustandose este criterio al planteamiento de las organizaciones internacionales, evitándo que se beneficien únicamente ciertos sectores y no la sociedad en su conjunto.

Por ello es importantísimo mantenerse unidos, a clubes, asociaciones, federaciones de pescadores para evitar este tipo de abusos.

REDES FANTASMAS.

Feb
2021
22

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En 2019 desde la Federación Catalana de Actividades Subacuáticas en colaboración con el Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la Universidad de Barcelona se inició una campaña para localizar todos los Artes de Pesca Perdidos o redes fantasma de la costa catalana , en el marco del Programa de Acción Marítima del Ministerio Agricultura. Generalidad de Cataluña (DARP) de la Generalitat de Cataluña (2018-2021)

El objetivo de la campaña SOS Redes Fantasma es obtener un mapa de localidades con presencia de redes fantasma y valorar su impacto en el ecosistema. Continuamos a día de hoy aportando datos

Si has visto una red fantasma, recientemente o ya hace tiempo, llena la encuesta a: https://bitly.com/FECDAS-Xarxes-Fantasma

Si tienes fotos, vídeos o información de redes fantasma en los fondos marinos catalanes post subirlas al formulario-encuesta. Y este grupo se encargará de su extracción. FECDAS

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El Indurot concluye que el potencial de la pesca de recreo es mayor que la de las cofradías.

R. DÍAZ LA NUEVA ESPAÑA Oviedo | 20·05·18 |

El análisis económico comparado realizado por el Indurot revela la importancia conjunta de la pesca profesional y recreativa en Asturias (actividad extractiva). Según los resultados del estudio universitario, ambas actividades generaron en 2010 un valor añadido en Asturias equivalente a 113 millones de euros, e indujeron de forma directa e indirecta al tejido productivo asturiano a producir bienes y servicios por valor de 191 millones. Más: toda la actividad pesquera marítima de Asturias generó ese año unas necesidades directas e indirectas de empleo de 3.555 puestos de trabajo.

Los resultados obtenidos por el Indurot apuntan a que desde el punto de vista de la producción y el valor añadido bruto generados, la pesca marítima recreativa tiene una dimensión equivalente a algo más de la mitad del tamaño del sector pesquero extractivo profesional en Asturias. El impacto económico directo e indirecto generado por las cofradías de pescadores sobre la producción final de todo el sistema económico regional gracias a la demanda final de pescado y productos de la pesca se estima en casi 123 millones, frente a los 68 del sector pesquero recreativo.

La producción final regional directa e indirectamente atribuible a la pesca profesional representó el 0,31por ciento de la producción total de Asturias en 2010, frente al 0,17 por ciento que representó la pesca marítima recreativa. En términos de valor añadido bruto, la pesca profesional contribuye a generar de forma directa e indirecta 73 millones (el 0,37 por ciento del total regional), frente a los casi 40 millones que genera la pesca marítima recreativa (el 0,2 por ciento del VAB asturiano).

En cuanto al empleo creado, la pesca marítima recreativa tiene un peso equivalente a algo más del 40 por ciento del peso del sector pesquero extractivo profesional en Asturias. Porque si el sector pesquero profesional propició la creación de 2.475 empleos, el sector recreativo fue el responsable de otros 1.080 puestos de trabajo. Estas cifras representan el 0,64 por ciento y el 0,28 por ciento, respectivamente, de todo el empleo de Asturias.

Pero el estudio del Indurot va más allá y analiza también el potencial de ambos sectores pesqueros. Y ahí el recreativo gana al profesional, porque tiene «una capacidad para inducir la producción y creación de renta regional (salarios, sueldos, beneficios, etcétera) algo mayor«, aunque «muestra una menor capacidad de creación de empleo». Según el informe, cada euro de aumento de la demanda final recreativa (gasto en consumo final de los pescadores recreativos en Asturias) ejerce un efecto multiplicador directo e indirecto sobre la totalidad del tejido económico asturiano de 1,41 euros en términos de producción final de bienes y servicios. Este mismo efecto sobre la producción final interior es de 1,29 euros por cada euro que aumenta la demanda final de productos de la pesca profesional.

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La actividad pesquera aficionada a pie de costa es la más popular y la que registra más porcentaje de mujeres, niños, estudiantes y jubilados

Ramón Díaz LA NUEVA ESPAÑA Oviedo | 21·05·18 | 02:31

La pesca recreativa desde costa es una actividad con una «importante componente social», ya que «no está específicamente asociada a determinados grupos de edad y la practican en una proporción relativamente homogénea personas de todas las edades, especialmente entre los 26 y los 65 años, además de un mayor porcentaje de mujeres», según las conclusiones de un estudio realizado por el Indurot.

-El coste de una afición: 48,2 millones al año, la mayoría en venta minorista -La pesca marítima de recreo genera 1.240 empleos en la región.

La pesca recreativa a pie de costa presenta también un carácter «más popular» que la pesca recreativa submarina y desde embarcación, con practicantes que «comparativamente tienen un menor nivel medio de ingresos» y en el que hay «una mayor presencia relativa de jubilados y prejubilados, personas inactivas, estudiantes y niños». En realidad, esta modalidad representa en Asturias para muchos practicantes «una alternativa de ocio de proximidad (local), que en la mayoría de casos no coincide con la principal actividad de ocio del titular de la licencia, y presenta un carácter más recreativo que deportivo», señala el informe.

En el caso de la pesca con caña, Gijón registra mayor presencia de pescadores recreativos en las modalidades de caña desde puerto, paseo marítimo y playa. Llanes es el concejo con más pesca con caña desde acantilado. Y Gozón registra la mayor presencia desde pedrero. En el caso del marisqueo en pedreros, Villaviciosa, Valdés y Gozón suelen encabezar los primeros puestos del ranking de municipios con mayor actividad. En el marisqueo de pulpo, tres concejos de la costa centro-oriental asturiana registran más practicantes: Colunga, Villaviciosa y Gijón. En especies como los bígaros y las llámparas destacan Villaviciosa, Gozón y Valdés. Este último es el que suma más mariscadores recreativos de oricios.

En la pesca recreativa con caña desde costa, Gijón es el municipio con más practicantes; seguido de Cudillero, Llanes y Colunga, los tres caracterizados por una fuerte afluencia turística. Villaviciosa es el concejo donde existe un mayor esfuerzo mariscador de tipo recreativo, seguido a cierta distancia de Valdés, Gozón, Gijón y Cudillero.

Finalmente, el municipio que registra más pescadores de caña desde costa y marisqueo en pedreros es Gijón. En este resultado influye «de manera definitiva» la cantidad de población urbana del concejo y la «amplia disponibilidad de emplazamientos desde los que se puede practicar, sobre todo, la pesca con caña (especialmente los espigones del puerto, los distintos paseos marítimos y las playas del concejo)», señala el estudio del Indurot.

El número de pescadores está asociado a la población fija y estacional de tipo turístico. Así, Gijón, Cudillero, Llanes, Colunga y Gozón registran más actividad.

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La adquisición de material, equipamiento, accesorios, ropa y carburantes copa los gastos de los pescadores deportivos.

R. DÍAZ – LA NUEVA ESPAÑA Oviedo | 21·05·18 | 05:15

Los pescadores recreativos realizan la mayor parte del gasto en el comercio minorista. Allí fueron a parar 32,8 de los 48,2 millones que gastaron en Asturias en 2010, el 68 por ciento del total. La razón es que esta rama aglutina los principales conceptos de gasto de los pescadores, como la adquisición de material y equipamiento, accesorios y ropa, o compra de carburantes para desplazarse en vehículo privado a las zonas de pesca, entre otros. La segunda actividad que concentra mayor gasto final recreativo es la hostelería y restauración, con 7,8 millones, el 16 por ciento del total. El resto de las ramas de actividad recibe 7,6 millones.

Pero, ¿cuánto gasta al año por término medio un pescador recreativo? El estudio del Indurot revela que existen grandes diferencias en función, fundamentalmente, de poseer o no embarcación de recreo propia para pescar. Así, los propietarios que usan su barco para ir a pescar con caña o línea de mano soportaron un gasto medio anual de 3.641 euros en 2011 por practicar esta modalidad, debiéndose el 68 por ciento del total a los desembolsos derivados de la tenencia de la embarcación. El segundo mayor coste medio lo soportan los pescadores recreativos submarinos que también utilizan embarcación de recreo propia, con un desembolso medio de casi 3.000 euros por licencia al año (2.954 euros en 2011), el 61 por ciento de los cuales derivan de la tenencia del barco.

Dinamización económica

En el extremo contrario se sitúan los pescadores recreativos desde costa, tanto los que pescan a pie con caña o marisquean como los que hacen pesca submarina sin embarcación, que soportan un gasto anual medio de 694 y 512 euros, respectivamente. La diferencia entre ambos importes se debe, en gran medida, a que los pescadores submarinos desde costa no tienen gastos de carnada y parecen soportar menores costes de manutención y desplazamiento, según concluye el estudio.

Otro concepto analizado por el Indurot es el gasto total agregado de los pescadores recreativos con licencia en Asturias, estimado en 62,5 millones de euros al año. El 13 por ciento de esta cuantía (8,4 millones) corresponde a gastos asociados a la tenencia de embarcaciones de recreo, mientras que el mayor volumen de gasto agregado anual (54,2 millones) se debe a los gastos personales y propios de la pesca recreativa, con especial peso de los relativos al desplazamiento a los lugares elegidos para pescar (13,9 millones), la compra de equipos, ropa y utensilios de pesca (11,8 millones) y la manutención durante las jornadas de pesca (9,9 millones).

El 9 por ciento del gasto total se hizo fuera de Asturias, por lo que el agregado interior equivale al 91 por ciento del total; es decir, 57 millones de euros al año. «Este resultado confirma que la práctica de esta actividad recreativa en Asturias genera un consumo básicamente interior, lo cual es muy relevante en términos de dinamización del tejido económico regional», concluye el estudio universitario.

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Atún rojo atlántico.

La pesca de este sensacional pez que tuvo lugar el 11 de agosto de 2020 no comenzó esa mañana y no meses, sino años antes.

Cualquier pescador submarino que haya probado esta pesca rápidamente se obsesiona con este pez. La inversión personal a realizar es enorme. En Francia, la temporada se extiende entre julio y agosto, siempre que haya obtenido un permiso de autorización para este especimen. Durante estas pocas semanas autorizadas, ya necesitas una ventana de buen tiempo, y sobre todo localizar a los peces. Algunos bancos surgen del Golfo de Gascogne a lo largo de la costa, otros están presentes durante todo el año en el Canal, frente a la costa de Armor.

Hasta 3 boyas navegando a toda velocidad.
Una vez agotados pescado y pescador

En lo que a nosotros respecta, en Morbihan y Finisterre Sur, generalmente esperamos la llegada de los bancos del sur que siguen a la sardina, la caballa y la anchoa, por supuesto, algunos atunes llegan antes, pero hay muchos. Es más fácil detectar una caza de varios cientos de atunes desde la superficie que un pez solitario. Si el clima nos acompaña, generalmente es en agosto cuando tiene lugar la acción, cuando nuestra mente se obsesiona con este pelágico, algunos afortunados tendrán la oportunidad de ver pasar un pez, o más, en sus campos de visión, y los más afortunados tendrán la posibilidd de intentar un tiro.

Impresionante

Lo que hace que esta pesca sea tan intensa es la espera y la preparación. Desde el final de la temporada hasta el inicio de la siguiente, hay que estudiar el equipo, aprender técnicas, estudiar los aparejos, hacer pruebas, recopilar la mayor cantidad de información posible de los compañeros buceadores para intentar descifrar el comportamiento de este depredador único. Esto implica horas de discusiones con amigos, horas de analizar las imágenes filmadas la temporada anterior, de intentar entender qué nos perdimos, qué podríamos haber mejorado. La pesadilla de todo cazador es que pez pueda desgarrarse, pasar un año preparándose para ver a un pez alejarse con algunos de los aparejos o liberarse de la línea es espantoso, la idea de la pequeña probabilidad de supervivencia de un atún.

El pez que logra soltarse, nos persigue durante mucho tiempo. Me pasó una vez, y todavía me duele pensar en esa situación y en mi error. Porque un pez que se desgarra se debe necesariamente a un error personal, un error en la elección del material, el posicionamiento, la precipitación o simplemente un disparo mal ajustado. Es por eso que pasamos tanto tiempo revisando nuestra configuración y haciendo pruebas, para asegurarnos de que el “Día D”, durante el medio segundo de la ventana de disparo, nuestra atención se centra principalmente en el disparo y ya no para preguntarse si el material aguantará. Esto, tendremos tiempo suficiente para pensarlo y preocuparnos siguiendo las boyas. Todos los peces merecen respeto, no dejamos un pez moribundo en el anzuelo, no tomamos más de lo que podemos comer, no es una competición sino una forma de vida, más cierto aún con el atún rojo que son los señores del Atlántico.

A desembarcar

Empecé a buscar atún en 2018, no tenía la licencia, pero tampoco tenía equipo, solo buscaba el atún para conocerlo, estuve toda una temporada para cazarlo, de julio a septiembre, durante cientos de horas, solo por unas pocas apariciones furtivas en submarinos. Pero suficiente para empezar a equiparme durante el invierno.

La siguiente temporada, en 2019, fue un poco más curtido cuando volví a las marcas, con un permiso esta vez. Unas diez salidas después, mi compañero, que también tenía una licencia de pesca y validó su primer disparo, su primer pez, una explosión de alegría y validación del material que tantas horas me había pasado imaginando. Hasta que al día siguiente cuando desembarqué un atún, el equipo estaba operativo, el pescador menos, con prisa, disparé demasiado lejos y la varilla no lo atravesó, tengo la esperanza de que el pez sobrevivió a este disparo dada la distancia y la debilidad del impacto, pero ignorar esta certeza me sigue haciendo sentir culpable.

Gran grúa.

Finalmente llegó la temporada 2020, el equipo fue probado y aprobado, teníamos casi total confianza en nuestro equipo, aunque el riesgo 0 no existe, nos hemos asegurado de reducirlo al máximo. Con la ayuda de las redes, seguimos la ruta de los cardúmenes de atún rojo subiendo hacia Bretaña, y el 11 de agosto nos dirigimos hacia una zona del sur de Finistére Sur donde el día anterior se habían visto cazando a miles de alcatraces del norte.

Salida a las 4:30 am para llegar a la zona antes del amanecer y antes de la llegada del viento. Todavía está muy oscuro, pero los pájaros ya se están juntando, los seguimos unos minutos y aquí están los que han divisado un banco de anchoas. Mi compañero se lanza al agua con todo el equipo, ve atunes que salen a chorros a velocidades increíbles, bajo el agua, es digno de un informe de National Geographic, atunes, delfines, pieles azules, ballenas, alcatraces, petreles y charranes componen más salvaje y hermosa naturaleza. En medio de todos estos depredadores en lo más alto de la cadena trófica, el pescador submarino no representa nada, en el bullicio y el tumulto los animales no nos perciben, se trata de su supervivencia, no es por pasión, sino por necesidad. Con toda esta emoción, es muy difícil tener una ventana para disparar, se trata de experiencia, ubicación y mucha suerte esperando que un atún se ralentice un poco en la línea de tiro. Lo cual ocurre raras veces, y por eso mi amigo vuelve al barco unos minutos más tarde, mezclando un sentimiento de frustración y asombro, un doble sentimiento que se pegan en la piel de los pescadores de atunes.

Toro para transporte a báscula

A los pocos minutos, miles de aves vuelven a lanzarse al agua a unos cientos de metros de nuestra posición, estos momentos son fugaces, como máximo 2 a 3 minutos y debemos actuar con rapidez. Es mi turno de meterme al agua, la hora de llegar, la cacería ya se calmó, pero persisto en saltar al agua, pensando en la experiencia de mi pareja que acababa de bucear. En medio del agua sin poder disparar contra la velocidad de los peces cazando. Espero llegar lo suficientemente profundo y no demasiado tarde como para que los peces se hayan ralentizado, pero lo suficientemente temprano antes de que remonten y luego vuelvan a subir sobre las anchoas a varios cientos de metros de distancia.

Más de 200 kg. de pez

Aleteo con todas mis fuerzas en dirección a un área donde un pájaro acaba de caer a diez metros de mí, solo quedan un puñado de ellos, la caza se detendrá en unos segundos. Entre tanto veo un primer atún pasar a 7 u 8 metros debajo de mí, a su velocidad supongo que no está cazando, vino a observarme por curiosidad, rápidamente desaparece. Hago lo mejor que puedo para recuperar el aliento, para calmar mi ritmo cardíaco que se dispara por la adrenalina. Se de antemano que mi próxima apnea será corta, un minuto como máximo porque no puedo mantener la calma, pero es lo mismo para todos, a veces puede ser suficiente. Empiezo el descenso y me detengo a unos 12 m. Más allá de eso, la visibilidad es demasiado oscura, el sol todavía está bajo en el cielo. Me estabilizo y escucho, todavía hay ruido, escucho delfines, y tengo una sensación de ruido sordo en la caja torácica, como si el agua vibrara bajo el poder de cientos de atunes debajo de mí, allí, en la oscuridad.

Veo a tres delfines que salen de la niebla y se acercan a mí, asegurándome que la caza ha terminado, pero que los depredadores siguen ahí. Mi ritmo cardíaco está comenzando a calmarse, como suele ser, estamos mejor en el fondo que en la superficie. Disfruto el tiempo y la visita de estos delfines curiosos y cariñosos. De repente siento una presencia debajo de mí, giro la cabeza sin mover el fusil y veo un atún, enorme, que avanza rápido, pasará en el eje del arpón y dentro del campo de tiro, su cabeza está en esa dirección, aguanto a disparar, las partes de la cabeza están duras como el roble, mi flecha rebotaría y solo lo lastimaría. Él continúa su carrera y me detengo en lo que considero que es la parte superior de la cola, desearía haber retrocedido más, pero todo sucedió en menos de un segundo y tiré en el momento en que lo hice, considerado el más apropiado.

Bajo el impacto, el pez da vueltas, hasta ahora todo lo que puedo ver es su enorme espalda y su enorme cabeza en forma de bala, me da una vista de su flanco, es enorme y hermoso. Salgo a la superficie, incapaz de contener mi alegría, grito fuera del agua, barriendo todos los protocolos de seguridad a la vez durante un ascenso de apnea, pero la tensión es demasiado grande. Tan pronto como la primera boya conectada a la flecha acaba de pasar junto a mí a toda velocidad, el pez se engancha. Vuelvo al barco, y comienza una larga espera, el pez se dirige hacia el mar, durante casi 2 horas lo seguimos sin notar el menor signo de debilidad. Cada vez que saltamos al agua para tratar de tirar del flotador y juzgar lo cansado que está, nos arranca el hilo de las manos con un fuerte golpe de cola. Está en algún lugar del fondo a  80 metros, según la sonda. Las dos primeras boyas de 11 litros están totalmente sumergidas, como si no ofrecieran resistencia, la última de 30 l. es nuestro único punto de referencia. Después de 2 horas, la boya finalmente parece detenerse. El pez está muerto en el fondo. Es tan macizo que las otras dos boyas no lo levantan, habrá que izarlo con fuerza. Con la adrenalina vuelvo a subirlo de 80 a 20 m con energía, pero las líneas son tan estrechas y delgadas que me queman los dedos. Mi colega luego baja para atar un extremo alrededor de la cola. Espero su regreso, será el primero de nosotros en ver a la bestia de cerca. No me decepcionó, apenas cruza la superficie lanza «¡es monstruoso! «Es monstruoso”, tiene labios azules, él es un avezado apneísta, estaba tan aturdido por el gran pez que solo vio que su corazón se aceleró y lo empujó al borde del síncope. Después de recuperar los sentidos, llamamos al barco, pilotado por la compañera de mi amigo, quien vivió toda la acción con tanta adrenalina como nosotros. Ella se acerca suavemente y atamos la cuerda a un listón. Entonces nos damos cuenta de que esto es todo, el pez está seguro, no lo perderemos más. Elevamos el pez en los últimos metros y admiramos su tamaño, es magnífico, enorme. Solo podemos sentir un profundo respeto por un gigante así, es la primera vez que pesco un pez de este tamaño, y en ese momento sentí mucha humildad y gratitud. Es una sensación extraña, nos tomamos el tiempo para darnos cuenta de lo que estamos pasando. Este rey del Atlántico nos dio su vida, me siento un poco tímido, quién soy yo para permitirme quitar la vida de tal maravilla. Incluso más de lo habitual,  siento la necesidad de honrar esta captura, se debe hacer todo lo posible para asegurarnos de que no murió en vano.

Rápidamente guardamos el equipo y decidimos izarlo a bordo después de haberlo desangrado, afortunadamente mi compañero es una fuerza de la naturaleza y logramos subir a la bestia a bordo sin demasiada dificultad. Al verlo allí, fuera del agua, nos damos cuenta aún más de su gigantismo. Ya hace calor, así que no tendremos que retrasarnos para llegar a casa si no queremos arriesgarnos a dañar la calidad de su carne. Nos dirigimos al puerto pesquero donde está aparcado nuestro vehículo, puerto donde mi socio trabaja habitualmente. Cuando llegamos, le preguntamos directamente a un trabajador portuario si es posible conseguir hielo para proteger a los peces durante el viaje de regreso a la casa. Frente al tamaño del atún, los trabajadores de la subasta se ofrecen a pesarlo, yo realmente esperaba tal propuesta sin atreverme a pedirla. Lo sacamos con una grúa, lo colocamos en un palet y un toro (carretilla elevadora) lo pondrá en la báscula. Explosión de alegría cuando el responsable del pesaje nos dice 221 kg con el palet, es decir, ¡208 kg netos! Estamos casi seguros de batir un récord … Con pescado fresco en la subasta, nos tomamos el tiempo para llamar a unos amigos que nos confirman que se trata de un récord francés. Después de ametrallar la balanza fotográfica, bajamos el atún de nuevo al bote con la grúa y cubrimos el pescado con cien kilos de hielo. Regresamos al vehículo, ya está a 32° y aún nos queda una hora de camino. El hielo nos da un respiro pero tendremos que actuar con rapidez. En el camino, mi colega llama a su vecino, que nos espera a la llegada con sus amigos y todos los niños del barrio. El vecino vino con una minipala que nos permite bajar el pescado fácilmente. Trabajando en el sur de Bretaña, mi colega también tiene una mesa, capaz de recibir este pescado de 200 kg sin agacharse. Comenzamos a cortar rápidamente a la sombra de los árboles después de medir el pescado, equipados con chorros de agua y tantos cuchillos como manos tengamos, absolutamente no queremos perder un gramo de carne, ya sea para corte, o por calor. Afortunadamente todos los amigos y vecinos juntan las manos y nos ayudan a envolver la carne en bolsitas y aspirar todo, todos participan, los niños también, es un momento fantástico de compartir, contamos la historia durante el corte, vemos las complejidades de preparar un pescado de este tamaño, lomos, panza, todo se corta y empaqueta limpiamente y se distribuye en todas las neveras disponibles en el barrio. Es un verdadero placer compartir este momento con tanta gente, incluso los autos se detienen al pasar por el taller de corte y vienen a tomar fotografías y admirar a este majestuoso animal. Salimos por la mañana a las 4.30 am, pescamos el pescado alrededor de las 8 am y terminamos de preparar y limpiar el equipo a las 6 pm. El día fue largo y agotador. Traer un pez así al barco ya es toda una historia, pero las secuelas son tan adictivas y exigentes si quieres respetar al animal como se merece.

Tuvimos la oportunidad de disponer de hielo en el puerto pesquero, de haber podido pesarlo, y de tener acceso a una mini pala en casa así como a una sólida mesa de corte, sin todo eso, la historia podría haber tomado un giro más complejo.

Para finalizar, este día quedará grabado, fue una alegría y una oportunidad para compartirlo con mi compañero y su pareja, vivir este día excepcional a tan solo unos kilómetros de la casa, mientras otros pescasub gastan decenas de miles de euros para irse a pescar atún al otro lado del mundo.

Bretaña tiene un mar rico y hermoso, y cada captura se debe respetar.