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Como tengo de nuevo avería técnica para subir fotos aquí, pondré un par de vídeos, colección de varios que podréis seguir de este buen juez de menores de Granada, en este caso da unos consejos a los padres de cómo formar un delincuente en casa.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=gOhzaM48mwA&feature=related[/youtube]
Recomiendo ver este otro que refleja también lo que pasa entre padres e hijos.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=K2GTauJT5Vg&feature=related[/youtube]
Tiene muchas más lecciones magistrales y lo que le ha llevado a la fama son sus sentencias. Podemos apender mucho de sus consejos, por el bien de nuestros hijos.
No solo de pesca vivimos…
¿Os acordáis de «la avaricia rompe el saco»? Pues eso le pasa a nuestro currito protagonista. Recuerda a los insaciables patronos de los bancos españoles, o a corporaciones como las eléctricas, telefónicas y demás entes ambiciosos y avaros.
Nos sangran la cuenta corriente (por eso se llama así) sin la posibilidad de reclamar físicamente a nadie, no tienes a quien acudir. Te remiten a una página web donde no encuentras ni un teléfono y si lo hay, será un 901 ó 902, estará comunicando o con los teleoperadores ocupados, después con suerte contarás tus penas y el problema seguirá hasta que desistas por aburrimiento.
Ah, no te quedes al descubierto que te abrasan. Como los policías municipales, al mínimo descuido, no hay perdón: sanción. Como en la selva, el fuerte se come al otro, con el el fondo del mar, podre del pez que quepa en la boca del otro. Por eso hay que saber robar hasta con moderación.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=P5_Msrdg3Hk&hl=es[/youtube]
Vamos con algo de buen humor que nunca viene mal.
[googlevideo]http://video.google.es/videoplay?docid=-5374799395262104622&ei[/googlevideo]
Se trata de un relato que de mi amigo el polifacético Jerónimo, además de buen pescador submarino, descrubriréis en esta entrada su bonita narrativa. Ver su blog, donde nos cuenta muchísimas y variadas cosas, domina la informática, dibuja verdaderas maravillas como veréis en sus muchos diseños, trabaja en telecomunicaciones, pero sobre todo ejerce de buen padre de un niño y dos lindas gemelinas.
Jerónimo, gracias por tu precioso relato que todos los pescadores con novia, esposa o amante hemos vivido de alguna forma. Aprovecharemos la ocasión para disculparnos ante nuestras chicas, pero que ellas también comprendan y respeten nuestra pasión por la mar. Con buena voluntad, hay tiempo para todo.
LA OPORTUNIDAD.
Habían discutido la noche anterior. Como casi todos los fines de semana en los que las condiciones del mar eran buenas para salir de pesca.
Marisa quería estar con Pedro. Y Pedro quería estar con el mar. Y a Marisa le parecía inaceptable que Pedro antepusiera su afición a su convivencia.
Esto no siempre había sido así. De hecho, Pedro nunca se había mostrado como un hombre muy amigo del deporte. Disfrutaba mucho más de la compañía de Marisa que machacándose en el gimnasio. Incluso en numerosas ocasiones ella tenía que insistirle para que no se abandonase en exceso al sedentarismo. Pero, en el fondo, estaba encantada de haberse casado con un hombre que la ponderaba por encima de todo y que estaba más pendiente de ella que de él mismo. Y además lo amaba tal como era, sin importarle si estaba más o menos fondón.
Pero hace dos años, Pedro conoció en una cena a un chico que practicaba la pesca submarina. Inmediatamente quedó cautivado por la pasión que ponía aquel hombre en sus relatos y se prendó de aquella evocación inagotable de aventuras y experiencias.
Al fin de semana siguiente y tras informarse de los oportunos trámites, adquirió un equipamiento completo.
Marisa no le prestó mucha atención en un principio. Es más, le pareció estupendo que Pedro por fin hubiese encontrado otra actividad que no fuese la de estar continuamente pendiente de ella. Ya se sabe que el amor se puede agotar de tanto usarlo.
Pero, por desgracia, pronto observó que aquello que en un principio calificó como pasatiempo, se había transformado en una pasión desmesurada. O quizás, ya había nacido así.
Y Pedro no hablaba de otra cosa. Parecía que las veinticuatro horas del día viviese sumergido en su mundo y que éste solamente girase en torno al mar y la pesca. Y ella, que había sido su único centro, se vio relegada a una distancia que parecía agrandarse con los días. ¡Si por lo menos aquella pasión se debiera a otra mujer!, se decía Marisa, ella hubiera creído tener alguna oportunidad de recuperarlo. Pero contra aquello no sabía como luchar, así que empezó a rebelarse y cedió la razón al corazón.
A partir de entonces, la polémica se había instalado en aquella casa. Realmente parecía que la pesca había hecho huir al amor por la ventana. Y el tono y número de las discusiones habían crecido exponencialmente. Hasta que llegó el terrible momento en el que se acostumbraron a la confrontación y ya no se escuchaban.
Pero aquella noche había sido distinta. Seguir Leyendo…
Aunque en la pesca submarina, convinimos hace unos días en este blog que tiene su riesgo, no negamos tampoco que incluso con prudencia podría ocurrir algo imprevisto y tener un susto, lo que si debe tener bastante riesgo es este deporte de «salting y vueling» (wingsuit base jumping) pese a todo, se arriesgan hasta casi rozar con la mano la pared de la montaña.
La adrenalina se les pondrá no apta para cardíacos. El truco supongo que estará que en el bolsillo del pantalón llevarán algún linimento para los posibles golpes 🙂
¿Les dará tiempo a ver el paisaje a esa velocidad?
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=I4U6T_BB1N8[/youtube]
No entiendo mucho de barcos, pero teniendo un yerno (casi) que trabaja en la construcción de ellos, incluso he asistido a algunas botaduras a las que me ha invitado, pensando y esperando que «ocurriera algo…» pero solo me pasó quedarme boquiabierto con el espectáculo.
Le comenté mi extrañeza al ver estos vídeos de varios puertos en los que las botaduras de barcos las hacen ¡lateralmente! Me dijo que se debía probablemente, al poco calado y poco espacio en esos astilleros.
La cuestión es que me parecía un despropósito porque creí que iban a volcar, que serían esos vídeos de accidentes que vemos en YouTube.
Se nota en en todos los astilleros hay buenos ingenierinos que tienen los cálculos bien hechos… o casi.
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=v8XTEEzNOMQ[/youtube]
Vídeo de accidente profesional.
Hace poco en alguno de vuestros comentarios hacíais referencia a los «incidentes» que hemos pasado en el mar cuando salimos de pesca. Anécdotas para contar a los nietos que se suele decir. Pero algunas de estas aventuras, son verdaderamente angustiosas. Me han contado muchas porque todos hemos tenido algún problema más o menos serio, tantos como para escribir libros y libros.
Desde pequeñas percances como ir navegando con el cinturón de plomos amarrado al cabo de proa, Seguir Leyendo…
¡Qué buenos son, qué buenos son, los directivos del club de submarinismo… que nos llevan de excursión!
Aunque no está la mar para este tipo de excursiones, sí que por varios puntos de Mediterráneo hay barcos que trasladan pasajeros para ir viendo tanto la flora y fauna como buceadores. Recuerdo una excursión a las Medas hace algunos años y ya nuestras acompañantes sin títulación de buceo viajaron en estos barcos, viendo los fondos marinos mientras nosotros disfrutábamos viendo y hasta tocando grandes meros, la cueva del delfín y otras bellezas submarinas.

Aunque la entrada o título de este comentario parezca muy incisivo, no deja de ser la opinión de un inexperto en fenómenos metereológicos, pero me molesta bastante leer en la prensa de ayer y hoy o escuchar en los telediarios que si el ciclón, que si el vendaval, huracán, incluso algunos otros lo llegan a llamar tornado a lo que yo siempre entendí que es una típica y conocida ya galerna, sin embargo no lo he leido en ninguno de ellos.
Hemos tenido muchas galernas, no diré que todos los años, pero bastantes y una que no se me olvidará la galerna Hortensia. En aquella ocasión hace unos cuantos años, falleció un pescador que había sido profesor mío de gimnasa, Roda. Habían salido de pesca unas cuanta embarcaciones y ante la llegada inesperada de fuertes vientos, decidieron regresar rápidamente. Ni él ni su embarcación se encontraron, aunque se cree que estaba muy cerca, a unas tres de millas en dirección este de Gijón a la altura del peñón de la Tortuga. Se hicieron muchos rastreos, pero solamente oí que un submarinista de Cantabria le pareció haber visto un trozo de fibra, pero sin GPS ni apoyo no se pudo referenciar más que la zona donde se buscaba.
No obstante si entramos en la definición de viento y más concretamente en España, los va nombrando todos. Al viento del oeste al noroeste que suele azotar el Mar Cantábrico y sus costas, por lo general en la primavera y el otoño, lo defina la Wikipedia como galerna.
Como estamos en un país más o menos libre y cada periodista o medio de comunicación a este viento que rozó los 200 km/hora, que causó muerte y destrucción en toda España , lo llame como quiera, para mi modesta opinión será una galerna, aunque me equivoque, me gusta el nombre. Ahí quedan unos cuantos enlaces para entrar a pensar y dar nombre a lo que el «viento se llevó».
Desde Venezuela, hace ya un tiempo que Armando Cisneros, Campeón Nacional, envió esta foto dedicada a Pepe Viña a la tienda, de un impresionante mero guasa.
Recuerda el vídeo de PESCA SUBMARINA EXTREMA que grabara Michel Reboul y que recordé semanas atrás (8/12/08) en este blog, con un fragmento de la impresionante película.
La anécdota que me contaron compañeros de pesca de Armando, es que al salir de pesca ese día, a la salida del puerto de Higuerote, el agua estaba algo más clara de lo normal, por lo que no solían tirarse nunca allí. Ese día si lo hicieron y fué el compañero de Armando quien dijo que había visto un gran mero.
En una buena apnea, consigue capturar un buen mero, -en la foto reposa en el suelo como poco significativo, pese a sus 40 kg.?- su compañero le dice que ese no es el que vio, sino otro mucho mayor.
Poco después y con un fusil «estandar» pero con buen tino, acierta en el sitio preciso a este mero guasa que pesó 400 kilos. Como decía Marc Antoine en aquel famoso vídeo: el mero de esta envergadura es como un toro, si no le metes la puntilla en su sitio, te puede embestir o perder todo el material…
Lo peor…. pasar una semana haciendo filetes y conseguir congeladores para guardarlo para tiempos de escasez.
Desde entonces, esta foto luce en la tienda, tal vez como la mayor captura de pesca submarina por un compañero. Enhorabuena.
